Mucho más que dejar de ver las estrellas
La pérdida del cielo nocturno es quizá la consecuencia más visible, pero no la única.
Una iluminación ineficiente supone un mayor gasto energético y económico. Además, puede alterar los ciclos biológicos de numerosas especies animales y vegetales, afectando a la biodiversidad y al equilibrio natural de los ecosistemas.
También existen efectos sobre las personas. La exposición nocturna a determinados tipos de iluminación puede influir en nuestros ritmos circadianos, alterando los ciclos naturales de descanso.
Por eso, cada vez más administraciones, ingenierías y profesionales del alumbrado buscan soluciones que permitan iluminar mejor, no simplemente iluminar más.